20 mar. 2013

Quito (Ecuador)

Después de dos días de viaje hacia el sur, llegamos la frontera de Colombia con Ecuador. La frontera consiste en un puente por el que se puede pasar sin mucho control, aunque luego en el autobús se monta la policía de narcóticos (perros incluídos) buscando souvenirs colombianos.

Para descansar de tanta carretera y de tanta tecno-cumbia, nos quedamos en una casita rural en Otávalo, con hamacas, perros y chimenea. En el mercado del pueblo nos queríamos llevar todas las alfombras de alpaca, pero la mochila no da más de sí.

Nos podíamos haber quedado allí criando ovejas y tejiendo bufandas, pero teníamos un plan mucho mejor: en Quito nos esperaban Vero y Paco, a los que vimos por última vez en Madrid. Con ellos fuimos hasta la Mitad del Mundo, que es la línea del Ecuador que definieron un grupo de franceses en 1736. Se equivocaron por unos cuantos metros, ya que lo hicieron sin GPS, pero tampoco era cuestión de mover el monumento de sitio. Luego subimos al mirador del volcán Pululahua, dentro del cual hay un pueblo que un día saldrá en las noticias. También paseamos por Quito y probamos sus especialidades: el canelazo (aguardiente caliente con canela, versión alcohólica de la sopa, ideal para días de frío), las empanadas de aire gigantes y el ceviche (el sushi sudamericano). Definitivamente en este país es imposible pasar hambre.

Resumen de Quito
Lo mejor: ver de nuevo a Paco!
Lo peor: que en Quito llueve cada tarde a partir de las 5.
Momento surrealista: cuando una especie de predicador se subió al autobús, conectó su micrófono manos libres al sistema de audio y nos dio una charla de autoayuda de 20 minutos para promocionar su libro...
Vocabulario aprendido: sanduche = sandwich, plomero = fontanero. También hemos aprendido gracias a Vero los diferentes tipos de plátanos y sus usos, pero explicarlo requeriría un post aparte...

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Après deux jours de voyage vers le sud, on est arrivé à la frontière entre Colombie et Equateur. La frontière n'est pas grand chose de plus qu'un pont reliant les deux pays, deux bâtiments pour les tampons, et bien peu de contrôles, même si après dans le bus débarquent policiers et chiens à la recherche de souvenirs colombiens...

Pour déconnecter après autant de route et de techno-cumbia (rythmes latinos remixés, toujours à fond dans les bus), on s'est réfugié dans une maison de campagne à Otávalo, avec hammacs, chiens et cheminée. On aurait bien aimé repartir avec tout les tapis en laine d'alpaga du marché, mais il n'y a pas plus de place dans les sacs à dos pour les tapis que pour les esmeraldas.

On aurait pu rester là-bas à élever des montons, mais on avait un bien meilleur plan : à Quito nous attendaient Paco et Vero, qu'on avait pas vus depuis Madrid ! Avec eux on a visité le "Milieu du Monde", qui est la ligne du parallèle de l'Equateur, définie par un groupe de Français en 1736. Ils se sont trompés de quelques centaines de mètres (pas facile sans GPS), mais pas assez pour déplacer le monument. On est aussi monté au belvédère du volcan Pululahua, au bord du cratère, dans lequel il y a un village, qui un jour passera au journal télévisé... On s'est ensuite promené à Quito, jolie ville coloniale du XVIe, et goûté à ses spécialités : le canelazo (eau de vie chaude avec de la cannelle, idéal quand il fait froid), les empanadas géantes (chaussons frits), et le ceviche (genre de sushi du coin). On confirme, il est difficile d'avoir faim dans ce pays.

Résumé de Quito
Les plus : revoir Paco
Les moins : qu'à Quito il pleuve tous les jours à 17h
Moment surréaliste : quand un mec est monté dans le bus, a connecté son micro au système audio et nous a tenu un discours de 20 minutes sur la motivation personnelle pour nous vendre son livre...


Quito (Ecuador)

2 comentarios:

  1. Vaya con los hotelitos que elegis lo haceis a conciencia para que mis dientes se pongan aun más largos. Me encanta esa empanada te engaña al estomago, la ves y dices despues de eso nada más y al final el 50% es aire y tu estomago contento.
    Donde exista un buen voceo que se quiten los paneles informaticos y las megafonías que leches! Asi no hay manera de equivocarse de bus: simple y efectivo.

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    1. Y lo mejor es que son baratos!
      Lo del voceo está muy bien, pero cada vez que entras en una estación de autobuses y te ven con la mochila, se acercan todos gritando destinos y te vuelven loca...
      Muchos besos!

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