7 ene. 2013

Valparaíso (Chile)


Durante un tiempo fue una de las ciudades más prósperas de Sudamérica, por ser el principal puerto para los barcos que cruzaban el Cabo de Hornos. Cuando abrieron el canal de Panamá se les fastidió el negocio, pero hoy el mar sigue siendo importante, tanto por el comercio como por la armada chilena.

La ciudad se compone de 42 cerros, a los que se puede subir en ascensores de madera de finales del XIX o a patita por escaleras interminables (y a veces uno no sabe muy bien cual es la mejor opción...). A pesar del vértigo, nos ha encantado pasear entre de sus casas de colores, decoradas con murales y azulejos, edificios antiguos, algo decadentes y vistas increíbles en cada rincón. Aquí hasta los contadores de la luz tienen su encanto!

Y después de tanto subir y bajar, nada mejor que la cocina local para recuperarnos: paila marina (sopa de mariscos con cilantro), chorillana (patatas, cerdo, huevo y cebolla fritos en una fuente), pescado frito... qué fácilmente se olvida uno de los sandwiches de atún...

Resumen de Valparaíso
Lo mejor: la siesta en el jardín de Pablo Neruda
Lo peor: los 150 escalones hasta nuestro hostal
Momento surrealista: llegar a las 7 de la mañana a Valparaíso después de viajar toda la noche y descubrir que los únicos que estaban despiertos eran los militares que arriaban la bandera.
Vocabulario aprendido: polera= camiseta, 1 luca= mil pesos

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Pendant un temps, elle fut une des villes les plus prospères d'Amérique du Sud, son port étant sur le chemin des bateaux passant par le cap Horn. Jusqu'à ce que le canal de Panana soit inauguré, et tout s'est effondré. Valparaíso reste très marquée par la mer, par sa culture, son port commercial, attache aussi de la Marine Chilienne.

La ville a 42 collines, sur lesquelles on peut grimper grace à de nombreux ascenseurs en bois de la fin du XIXe siècle, ou bien à pied, par des interminables escaliers (il faut choisir entre la peur et les courbatures). Malgré le vertige, on a beaucoup aimé se ballader entre les maisons de couleur, décorées par des peintures murales de toutes sortes, et les vielles bâtisses, avec toujours une vue splendide à chaque coin de rue. Jusqu'aux conteurs électriques méritent le coup d'oeil.

Et après tant monter et descendre, rien de mieux que la cuisine locale pour reprendre des forces : paila marina (soupe de fruits de mer à la coriandre), chorillana (grande assiette de frites sous une couche de porc, oeufs et oignons frits), poisson frit, steak, ... c'est fou comme on oublie vite les sandwiches au thon.

Résumé de Valparaíso
Les plus : la sieste dans le jardin de Pablo Neruda
Les moins : les 150 marches pour rejoindre notre auberge
Moment surréaliste : après 12h de voyage, descendre du bus à 7h du matin et découvrir que les seuls étant réveillés étaient les militaires pour la levée des drapeaux

Valparaíso (Chile)

4 comentarios:

  1. La "paila marina" debe estar riquísima. Disfrutad del pesacado que en Bolivia estará más escaso. A la vista del album da la impresión de que ahí tienen todos vocación de pintores. Besos de PayMa

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    1. La paila marina está estupenda. En Bolivia desde que les quitaron la salida al mar los chilenos, el pescado anda escaso, espero que al menos tengan atún para los sanwiches...

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  2. Siempre me ha llamado la atención el colorido de las casas, los dibujos.Lo que tiene que ser interesante son esos ascensores, conforme van subiendo¿ se escucha crujir la madera?, si a eso le unimos la altura, podemos calificar la ruta o el paseo, como de riesgo moderado.Un beso

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    1. Cruje, cruje mucho... Yo miraba al horizonte por si acaso, para quedarme con una bonita vista como último recuerdo...

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